ASÍ OPERAN LAS VACANTES FALSAS.
Por Iván Vázquez

El equipo de Grado Visual a decidido investigar acerca de este tema ya que en la actualidad el desempleo aumenta en México cada vez más y hay supuestas "EMPRESAS" que se aprovechan de esa situación haciendo gastar dinero y perder tiempo para que salgan con su estafa.
Así que GRADO VISUAL te da a conocer como puedes identificar a estas empresas que ofrecen empleo FALSO.
Se solicitan damas y caballeros…
Hay vacantes publicadas en internet, volantes repartidos en lugares muy concurridos –como el metro, por ejemplo–, publicidad en periódicos y cartulinas escritas a mano y pegadas en la calle. Todo con la misma promesa: trabaja poco y gana más que miles de empleados de este país.
Requisitos: hombres y mujeres de 18 a 60 años, con o sin experiencia y con disponibilidad para laborar cuatro horas diarias de lunes a viernes.
¿Sueldo? $2000 o más semanales.
¿Te interesa? Llama al licenciado tal o a la licenciada tal. Sólo verás el nombre de pila (Ana, Juan, Brenda, Pedro), ningún apellido.
Le juro que mañana estoy ahí…
Hablé para pedir informes.
–¿Bueno?
(Empezamos mal: ¿qué empresa atiende sus teléfonos diciendo “bueno”?)
–Hola. Quisiera informes del trabajo…
–Sí, ¿en dónde te enteraste del empleo?
–En…
–Muy bien. Necesito que vengas a una entrevista hoy a las 5 de la tarde.
–Híjole, hoy no puedo. ¿Mañana?
–Uy, es que ya nada más tengo cinco puestos disponibles. Si en serio te interesa, tienes que venir ya.
–Le juro que mañana estoy ahí.
–Ok. ¿Tienes en dónde anotar?
Las oficinas
Llegué temprano. Es un edificio viejo y descuidado.
En la entrada del piso hay tres o cuatro personas muy sonrientes, muy amables, recibiendo a los candidatos. Me registro y paso a una sala de espera.
Entonces observo a los interesados en este trabajo: jóvenes entre dieciocho y veintitantos años. También hay gente más grande, pero menos.
¿Es en serio? Miles o millones de celulares con internet en el país, ¿y hay quienes aún no saben de esto?
“¿Dispones de otras 2 o 3 horas para una plática?”
Me llaman a la primera entrevista. Es rápida. Investigan una vez más cómo y en dónde me enteré del empleo, el nombre del licenciado que venía en la publicidad, mi último grado de estudios y si tengo algún tipo de experiencia laboral. Digo que no.
A veces explican qué hace la empresa, a veces no. Al concluir, me preguntan si dispongo de 2 a 3 horas más para una plática. Digo que sí.
“Vender algo por una vez no te hace vendedor”
Somos doce en un salón. Nos sentamos. Enfrente de nosotros, con el rostro serio, una “ejecutiva” da su discurso:
Que la situación del país. Que el salario mínimo. Que la falta de oportunidades. Que los miles de licenciados que manejan taxis. Que tus ganas por salir adelante. Que tus agallas para empezar desde abajo en la empresa. Que tu valentía para lavar baños como parte del aprendizaje. Que una posible venta. Que vender algo por una vez no te hace vendedor.
Que ganarás $2000 a la semana. Que podrían convertirse en $4000. Que podrían ser hasta $5000.
Que si no sabes hacer nada, no importa. Que haber llegado hasta la primaria o hasta la universidad, ahí da igual. Que tu postura ha sido evaluada todo ese tiempo. Que aún no te han aceptado. Que deberás pasar un examen. Que vender algo por una vez no te hace vendedor…
Aurelio (parte 1)
Escribí a quién admiro. Dije cuánto quería ganar y el puesto que me interesaba. Respondí apurado un cuestionario final y volví a la sala de espera.
Minutos después me llaman a una pequeña oficina junto con Aurelio: ambos aprobamos el examen y a la mañana siguiente inicia nuestra capacitación.
Aurelio (parte 2)
Hasta hace unos días, Aurelio se ganaba el pan como albañil. Sonríe. Salimos del lugar y caminamos una cuadra. Me dice que rezará por que todo salga bien, que le emociona haber encontrado un empleo administrativo, que le parece una buena empresa, que le gusta que sean amables, que pedirá doble turno, que todo el dinero será para él, que quiere aprender Luego añade: no sabe utilizar la computadora.

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